Tiempo de calidad en era Millennial


Este post va para los millennials y en sí toda persona que viva ante la presente era tecnológica. Ya sé que al ser parte de una era donde las redes sociales forman la estructura de nuestro medio de interacción es casi inexistente una persona de nuestro alrededor que no comparta dichos medios. También, se que es trend tomarle foto a la comida, al café, postear donde estás, etiquetar personas y básicamente publicar tu existencia en los miles de perfiles que se tienen a la mano (lo sé, lo sé, yo también soy oveja). Pero hay una línea que de preferencia no hay que cruzar; los tiempos que pasas en el mundo virtual, y los tiempos que pasas en la vida palpable, cara a cara. Ahí es donde difiere la manera en que vives; en una manera en que permites la inclusión de la tecnología en la vida como herramienta, o en la manera en que haces de ésta tu vida.

El internet es fantástico, te permite un socialité inmenso, pero el estar rodeado de gente pasando un buen rato es aún mejor. En el momento en que sacas tu nariz del teléfono, te permites disfrutar mejor de la vida, de lo que tienes en frente, porque lo que está en el celular, y las redes sociales, ahí estará dando vueltas por los tiempos de los tiempos, pero las carcajadas de un momento espontáneo sí que te lo puedes perder en un abrir y cerrar de ojos. Me siento triste por las personas que se sienten vacías sin su aparatejo inteligente, porque eso sólo implica en que si lo están.

Disfruten de la tecnología porque después de todo es un gran beneficio que hemos tenido la fortuna de experimentar, pero

disfruten más de la vida, y de los momentos que a veces es tan benévola de regalar,

una buena platica con alguien, un día perfecto sin foto, una convivencia de 5 sentidos en el aquí y en el ahora, ver a los ojos mientras escuchas, y dejar de distraerse con un mundo de notificaciones que no se acabarán. Descubre nuevos paisajes para compartir, y pasa más del minuto en que dura que encuentres la foto perfecta en el. Deja el cel, baila, ríe, presta atención, vive bien presente.



En un mundo de instastories, fotos de perfil, y constantes group chats, la vida se ha hecho irónica, porque entre más posibilidades de conectar con el mundo, más se desconecta la gente de la vida.

No seas lo que publicas, sigue siendo el misterio de lo que no pueden ver, has del post del día perfecto una realidad llena de recuerdos que no estarán guardados en el mundo digital, pero si en tu mente, en tu corazón. Te invito a que lo dejes por un día, que te limites a usarlo a necesidad, y te darás cuenta que la vida se te escapa sin darte cuenta. Que platiques con tus padres, que compartas una carta de amor a quien amas, en vez de cosas rutinales del mundo de internet. Te invito a que respires profundo y veas por donde vas. A charlas sin interrupciones, y pláticas profundas que se prolongan tanto y nutren que parece que el tiempo no pasa. Somos más que millennials, somos seres naturales, hechos de tierra, mar y cielo, de romanticismo, y noches estrelladas, de caricias, y largas miradas. Yo vivo por esos momentos, que te permiten conocer más de lo que creías que sabías todo. Cuando te das cuenta mientras atentamente charlabas con tu madre que ya tiene canas, y arrugas nuevas, o cuando compartes con tu pareja el silencio que se convierte en el mejor soundtrack de amor; palabras mudas, y miradas que dicen todo. Que no se comparta solo el espacio y se haga peso muerto, que se comparta el tiempo, con su amiga que lo hace perfecto, señora “calidad”.


Sin más que decir(por ahora) hasta el próximo martes



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